Written by: Swami Revatikaanta

Although the term yajna is used in several different ways throughout the Vedic scriptures, when it comes to its usage in the Padma Purana, in reference to the 12 pillars of dharma, it quite clearly means to worship.

In the Gita, Krishna says:

Enfoca tu mente en Mí, entrégate a Mí, ofréceme veneración, póstrate ante Mí.  Al concentrar tu mente de esta manera, manteniéndome como la meta suprema, ciertamente vendrás a Mí.   

 

Bhagavad Gita, 9.34

Guruji agrega en Su comentario: «Enfoca tu mente en Mí. Se devoto de Mí. Despierta. Deja que tu corazón more en Mí. Ofréceme veneración. Sírveme en tu veneración, en tu caridad, en tus quehaceres diarios. Hazlo como una forma de veneración. Póstrate ante Mí. Se humilde. Ocupando tu mente de esta manera y considerándome como la meta suprema, vendrás a Mí. Si la mente y el corazón están centrados en el Señor, y todo lo que uno hace lo hace con esta actitud de entrega al Señor, no hay duda alguna de que lo alcanzará».

La belleza de esta veneración, al menos para mí, es que hace dos cosas simultáneamente. Venerar al Señor como se describe en este versículo, no solo sirve para fortalecer nuestra relación con Dios, nuestro Amado Supremo, sino que también promueve el desarrollo de la humildad dentro de nosotros, que irónicamente ¡es la cualidad que más necesitamos para atraer a Dios! Como devotos, nuestro deseo, naturalmente, es estar tan cerca de Dios como podamos. Pero, a veces, sentimos que primero queremos estar cerca de Él, para luego venerarlo con amor. Y así, creamos una especie de punto muerto: queremos que Dios esté cerca de nosotros para que podamos venerarlo, y Dios quiere que lo veneremos para que nos acerquemos a Él. Debemos entender que el paso debe venir de nuestro lado. Dios conoce Su propio valor, y Él sabe que cuando se da a nosotros, no hay experiencia más elevada. Esto significa que Él no puede y no quiere hacerlo, así como así. Necesita sentir que hay un anhelo sincero, un compromiso sincero de nuestra parte hacia Él. Que lo valoramos verdaderamente. Y la veneración es la forma en que mostramos nuestro compromiso y valoración. Venerar es inclinarnos ante algo que consideramos más grande que nosotros, comprometernos con una causa o una búsqueda más importante que nuestros deseos o ganancias individuales.

Y la veneración es la forma en que mostramos nuestro compromiso y valoración. Venerar es inclinarnos ante algo que consideramos más grande que nosotros, comprometernos con una causa o una búsqueda más importante que nuestros deseos o ganancias individuales.

En ese sentido, recomiendo el pilar del yajña a cualquiera, independientemente de su religión, creencia o falta de ella. La vida se llena de significado y propósito cuando somos capaces de dedicarnos a algo más grande que nosotros mismos. La verdadera felicidad nace de ese espíritu de veneración, el espíritu de que estamos al servicio de algo más importante que la complacencia de los sentidos o la felicidad fugaz de la mente. Pero, por supuesto, si podéis hacerlo con sinceridad, entonces venerad la fuente de vuestro ser: Sriman Narayana. Todos somos almas, y es en esos momentos de veneración a Dios cuando nuestra verdadera naturaleza brilla. La tendencia natural de nuestra alma a amar a Dios se manifiesta tan raramente que cuando somos capaces de verlo, de sentirlo, aunque sea por un segundo, las transformaciones más grandes e importantes pueden ocurrir en nuestras vidas. Fortalece nuestra fe, construye nuestra confianza, atrae a nuestro Señor y llena nuestra vida de esperanza, esperanza de que a través de este maravilloso pilar de la veneración, algún día podamos alcanzar un Amor tan perfecto y dichoso que no necesitemos alcanzar nada más.
Compártelo