SIGUIENDO AL MAESTRO | PEREGRINACIÓN EN ISLA MAURICIO 2021

05 Marzo2021

 

¡Hoy ha sido uno de los días más increíbles! Una lección constante a la que ya nos estamos acostumbrando: no te apegues a los programas ni a los planes porque Guruji es realmente bueno desbaratándolos.

En el pasado, Guruji ya explicó que apegarse a los planes se convierte automáticamente en una limitación, simplemente porque no sabemos lo que Dios tiene preparado para nosotros. Y, a menudo, nuestra mente se queda corta, nos limita y ni nos imaginamos lo que puede llegar a suceder. ¡Por eso es tan importante dejar de lado las expectativas! 

Compartimos una charla con Tapesh, una de las personas que está organizando la peregrinación, y nos dijo:»¡Durante dos meses he estado diseñando el programa y, ni un solo minuto, se ha cumplido lo que había planeado. Todo ocurre siempre de acuerdo a Su plan».

¡Así que, gracias a todos los peregrinos, tanto presenciales como virtuales, por su disposición a ser flexibles!

Hoy, sin embargo, aunque con el programa completamente cambiado, hemos empezado bastante puntuales. Comenzamos visitando el único templo de Rukmini y Panduranga de toda la isla. Un hermoso templo entre la montaña y el mar en el que se puede entrar en los santuarios para ofrecer incienso, lámparas de aceite, arati … Todo está ahí preparado, dispuesto para las ofrendas. También había un Shiva-Lingam al que Guruji y todos los peregrinos ofrecieron agua mientras cantaban bhajans.

Después de recibir el darshan del Señor Panduranga los peregrinos, entusiasmados, comenzaron a bailar. Pero se mostraban algo tímidos, así que Guruji intervino infundiéndoles algunas ‘vibraciones’ y preguntándoles: «¿Así es como bailáis?» ¡Y Él Mismo empezó a bailar! De repente fue como un gran estallido; todos saltaban, bailaban y cantaban: «¡Jai, Jai Vitthala!». Y aún siendo uno de los días más calurosos de Isla Mauricio, nada impidió que los bhaktas expresaran su amor por el Señor Vitthala.

La siguiente parada fue otro lugar sorpresa: el Vórtice de Riambel.

Se trata de un lugar muy peculiar. Se dice que es uno de los 14 vórtices de la Tierra que ayuda a equilibrar la energía cósmica y a curar a la gente, en cuerpo y espíritu.

De repente, después de la presentación del dueño, Guruji dijo que tenía algo que compartir con el grupo. Nos contó cómo Maha-Lakshmi se le había acercado hace unas semanas para ofrecerle una meditación que, dijo, ayudaría a la gente. Y nos animó a todos a practicarla. 

Es muy sencilla y, en breve, se pondrá en marcha el procedimiento para compartirla con todos.

Guruji Mismo nos guio a todos en la meditación; también a los peregrinos virtuales. Y después nos invitó a hacer un OM Chanting en ese mismo lugar. Él se mantuvo fuera del círculo, ya que como muchos de nosotros sabemos que Él participe en un OM Chanting puede tener fuertes consecuencias en la naturaleza. Algunos peregrinos virtuales compartieron cómo lloraban durante el OM Chanting. Fue un momento único y muy potente para todos. 

Después continuamos hacia la playa e hicimos un picnic bajo un enorme tamarindo. Guruji se mostraba muy distendido hablando con la gente.

Más tarde nos dirigimos hacia el sur hasta llegar a la que, según Swamini Paragatishwari, es la playa más hermosa de Isla Mauricio. También es una de las favoritas de Guruji. Allí, su primo, Vivi, compartió un milagro que sucedió hace unos años. Frente a esa playa hay una pequeña isla, a la que también se puede acceder a pie. Guruji y Vivi se encontraban allí frente a la isla. El mar estaba ese día muy agitado. Guruji comenzó a mover Sus manos mientras las olas, siguiendo exactamente los movimientos de las manos Guruji, rompían contra las rocas.

Vivi le preguntó: «¿Guruji, eres tú el que está provocando esas olas?». 

Guruji no respondió, simplemente hizo un gesto ambiguo. Luego, le dijo a Vivi que se colocara en un lugar específico. Vivi se puso en el lugar indicado, observando la intensidad de los movimientos de Guruji, que parecía un director de orquesta. De repente, una gran ola se levantó, golpeó la roca y bañó a Vivi por completo.

Este es el lugar que Guruji eligió para hacer el abhishekam a Giridhari. Llevamos a las deidades a la orilla, junto con todos los elementos de la puja. Y Guruji se metió en el agua, animándonos a todos a hacer lo mismo. Puso a Giridhari y a las otras deidades sobre una roca y comenzó a hacer el abhishekam, durante la puesta del sol. ¡Se veía tan alegres a las deidades! 

En el camino de regreso, Guruji pidió parar en el arcén de la carretera y les dijo a todos los del coche que esperaran.  Después de unos dos minutos volvió a decir: «¡Ok, ahora ya podemos ir!». Comenzamos a caminar cuesta arriba y tan pronto como Guruji llegó al punto donde se le podía ver desde la carretera, el coche que pasaba en ese momento se detuvo de golpe y una persona muy alegre asomó su rostro por la ventanilla gritando: «¡NAMASTE!»

Aparcó el coche y subió corriendo colina arriba. Cuando el hombre alcanzó a Guruji, le explicó cuánto deseaba conocerlo. Alguien le había hablado de Él, y desde ese momento había estado rezando para encontrarle. Fue un momento muy especial. Y Guruji estuvo mucho tiempo hablando con él.

Si no hubiéramos esperado esos dos minutos dentro del automóvil, como Él nos pidió, ¡no hubiera ocurrido este encuentro! Y efectivamente, Guruji compartió después un pensamiento sobre cómo Dios actúa de forma perfecta para llamar a cada uno. Esa misma noche, en el hotel, mientras todos compartían sus propias experiencias, Guruji nos dijo: «Dios tiene muchas formas de llamar a la gente«.

Así que, a la orilla del mar, bajo un cielo despejado, después de cenar y sintiendo la refrescante brisa del océano, terminamos la noche junto a Guruji, compartiendo con Él las experiencias personales de los peregrinos.

Mientras tanto, observando esta imagen y reflexionando sobre nuestras propias historias, pensamos: «De hecho, Dios tiene muchas maneras de llamarnos a todos».

¡Permaneced atentos y continuad “Siguiendo al Maestro”!

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