24 de diciembre de 2020


SIGUIENDO AL MAESTRO | ISLA MAURICIO 2020-21

Empezamos el día a las cuatro de la mañana porque teníamos que hacernos el último PCR que confirmaría que podíamos salir de la cuarentena. En cada prueba parece que el palito entra profundo en la nariz, ¡no es nada agradable! Como los resultados tardaban en llegar Gurudev optó por dar allí mismo, desde el hotel, los dos darshans que tenía programados. Mientras tanto, los devotos de Isla Mauricio ya comenzaban a reunirse alrededor del hotel para cantarle. Y allí permanecieron cantando durante las siguientes cuatro horas. Fue hermoso ser testigo de esa inmensa devoción.

Mientras Gurudev se preparaba para abandonar el hotel, después de que el doctor llegara con los resultados de nuestras pruebas, los empleados fueron viniendo a despedirse y a pedirle Sus bendiciones. También el gerente del hotel vino a despedirse y Gurudev le materializó un anillo y luego le hizo cantar un bhajan en Su oído. Fue un momento realmente mágico.

Después, prácticamente sin darle tiempo a que saliera del hotel ya estaban todos los devotos quitándose los zapatos y corriendo hacia Él. Y tan pronto como salió de la zona restringida, se inclinaron y le pidieron permiso para tocar Sus pies.

Desde el hotel Gurudev se dirigió hacia el sur, hacia el centro de la isla. A lo largo del camino, se encontraba los devotos y a todos les dedicaba tiempo y les saludaba. Cuando finalmente llegó al templo ya le estaban esperando, todos listos para realizar la puja de bienvenida y cantar bhajans.

Cantó con ellos durante horas, e incluso decidió dar un darshan. Como no le está permitido ahora tocar físicamente a la gente durante dos semanas, lo hizo sin contacto físico. Y en lugar de ponerles la mano en la cabeza, les miró profundamente a los ojos desde una distancia de 1,5 mtrs aproximadamente. Y a pesar de esta distancia fue un momento realmente íntimo. Después del darshan dio un satsang en el que, entre otros temas, habló de cómo purificarnos y de cómo destruir las cualidades internas negativas, como la arrogancia y el orgullo. Terminó su charla destacando la importancia de escuchar los satsangs diciendo: «Si no escuchas el satsang, puede que creas que estás avanzando, pero no avanzas en absoluto».

Después nos contó una bella historia, que tuvo lugar en Austria, sobre un sacerdote que quería reformar una iglesia. Como no pudo terminar la reforma a tiempo para la Navidad, pensó en comprar algo para cubrir la pared que quedaba pendiente. Y en un mercadillo encontró una hermosa alfombra de ganchillo hecha a mano. Cuando volvió a la iglesia, se encontró con una mujer que había perdido el autobús y tenía que esperar al siguiente, en unas condiciones climáticas terribles. Así que le ofreció esperar en la iglesia. Mientras él sacaba la alfombra para colgarla en la pared, la mujer muy sorprendida le dijo: «¡Hice esta alfombra hace 35 años! Comprueba si están las iniciales ICB por detrás, ¡eso probaría que es la mía!

Le contó que, durante la guerra, los militares vinieron a arrestarla a ella y a su marido. Se las arregló para escapar, pero nunca más pudo volver a la casa, ni sabía que había sido de su marido. Horas más tarde un hombre entró en la iglesia. Al ver el tapiz gritó: «¡Esto era mío! Revisa la parte de atrás y encontrarás las iniciales ICB». El sacerdote le dijo: «Por favor, venga conmigo» y llevó al hombre a la casa de su mujer. Treinta y cinco años después se encontraban de nuevo en una pequeña iglesia. Habían estado separados desde la guerra. Gurudev contó esta historia para recordarnos a todos la importancia de confiar en el plan de Dios. Porque Él se encarga de todo.

El satsang fue el final del evento y después Gurudev se dirigió, dando un paseo, hacia su antiguo piso y mostró a los pocos devotos que estaban con Él donde se le solían aparecer la Madre María y Jesús. El día terminó cantando el ‘Cumpleaños feliz’ a una murti del Niño Jesús colocada justo donde la Virgen María solía aparecérsele.

¡Estad atentos a los próximos mensajes mientras «Seguimos al Maestro» en una peregrinación a lo Divino!

¡Jai Gurudev!

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