Un día, un aldeano se acercó a un sadhu y le dijo: «El Señor Bhagavan apareció en mi sueño anoche. Me dijo que me darías una piedra que eliminará mi pobreza. Con esa piedra me convertiré en un hombre muy rico».

El sadhu dijo: «No tengo ninguna piedra para darte. Pero si insistes, déjame revisar la única bolsa que tengo».

El sadhu buscó en su bolsa y encontró un enorme cristal incoloro: un diamante gigante. El sadhu se lo dio con gusto al aldeano y le dijo: «Quizás esta sea la piedra que Bhagavan quería regalarte. A mí no me sirve de nada. Puedes quedártela».

Escrito por: Ruchita

El aldeano estaba atónito. Guardó el diamante y se fue a casa. Estaba muy contento. Pero no pudo dormir esa noche. A la mañana siguiente, fue a buscar al sadhu nuevamente, pero no estaba donde lo había visto el día anterior. Así que se adentró en la selva y vio al sadhu alejándose. El aldeano corrió hacia él y se postró a los pies del santo.

«¿Qué quieres de mí ahora?», preguntó el sadhu.

El aldeano respondió: «¡Quiero de ti esa riqueza que te hace tan rico que no te importa regalarme un diamante!».

El sadhu respondió: «Esa riqueza se llama contento».

El contento (o shanti o santosha) es uno de los 12 pilares del dharma según el Padma Purana. También es el segundo niyama de los Yoga-sutras de Patanjali. El niyama trata de la autorregulación, cómo interactuamos con nosotros mismos y con nuestro mundo interior”.

Santosha es la combinación de dos palabras sánscritas: «sam» que significa completamente y «tush» que significa contento. Contento absoluto.

Con el contento, conseguís una felicidad insuperable.

Yoga-sutras de Patanjali, 2.42

Dicho esto, ¿qué significa realmente contento? La sociedad actual nos enseña que satisfacer nuestros deseos es un requisito previo necesario para nuestra felicidad. Cuanto más poseemos, más felices somos. Por eso, uno de los factores para alcanzar el contento es comprender la naturaleza del deseo. Forma parte de la naturaleza misma del deseo el no quedar nunca satisfecho. Los deseos insatisfechos son los que nos impiden experimentar el contento.

Cuando uno reflexiona sobre los objetos de los sentidos, surge el apego a ellos; del apego surge el deseo, y del deseo surge la ira. De la ira surge el engaño; del engaño, la pérdida de memoria; de la pérdida de la memoria se produce la destrucción del discernimiento; y con la destrucción del discernimiento, uno está perdido.

Bhagavad Gita, 2.62-63

El descontento siempre proviene de la carencia; esa sensación de que, sea lo que sea que tengamos, no es suficiente. Mientras que santosha significa contento y falta de deseo por algo que uno no tiene. Es estar satisfecho con lo que uno tiene. La práctica del contento nos libera de deseos. No aspiramos a cosas nuevas. Estamos satisfechos con lo que ya tenemos.

Una de las mejores prácticas para ayudar a cultivar el contento es la gratitud. La gratitud se centra en encontrar la felicidad en lo que tenemos actualmente, en lugar de centrarnos en lo que nos falta y anticipar la felicidad adquiriendo algo más. Estamos agradecidos por las personas cercanas a nosotros, nuestra familia y amigos, agradecidos por el trabajo que tenemos ahora, la casa en la que vivimos, por nuestra salud, por nuestras pertenencias y agradecidos por la sabiduría y las prácticas de nuestra espiritualidad. Estamos contentos con la vida que llevamos.

Todos hemos escuchado frases que se quedan grabadas en nuestra memoria para siempre, a menudo por su sencillez para expresar una verdad profunda. Todavía recuerdo cuando, hace muchos años, durante un satsang sobre el contento, Guruji nos dio una ‘fórmula mágica’ para usar todos los días. Él dijo: «cuando queráis algo, haceos siempre esta pregunta: ¿realmente lo necesito?«.

Y luego añadió: «En la vida, recibirás lo que está destinado a ti, y nadie puede quitarte lo que es para ti». La felicidad reside en las cosas que ya tenemos. Sin embargo, estar contentos con lo que tenemos, no significa que no podamos tratar de progresar en la vida. No significa que no debamos usar nuestra fuerza de voluntad y cumplir nuestros planes. Más bien significa que no debemos enfadarnos si no conseguimos lo que queremos, mientras nos esforzamos por alcanzar nuestras metas.

Al igual que los diferentes ríos fluyen hacia el mar, que permanece lleno, firme e inamovible, así también los deseos fluyen hacia una persona iluminada. Es ella quien alcanza la paz y no quien busca satisfacer los deseos.

Bhagavad Gita, 2.70

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