30 de diciembre de 2020
SIGUIENDO AL MAESTRO | ISLA MAURICIO 2020-21
A pesar de su aparente tranquilidad los días previos a la celebración del Bhagavad Gita Jayanti fueron muy intensos para nosotros. ¡La vida con Guruji nunca es aburrida! Cada día comienza con Dios y solemos terminar muy tarde, compartiendo historias por la noche, haciendo seva o simplemente conversando con Él.
Han comenzado a llegar seguidores y devotos de todo el mundo que, poco a poco, van terminando la cuarentena y pueden ir saliendo de sus alojamientos. Llegan al templo en oleadas, trayendo comida y flores para Guruji y para el Sri Ranganath Mandir. Swamini nos comentó: «Siempre es así. Hace una semana no teníamos comida en la nevera y mira ahora».
La casa donde nos alojamos está situada junto al templo. Es muy sencilla y acogedora. Es como estar en casa de tus abuelos, en una típica comida de domingo. Está llena de fotos de Guruji, de Krishna y de otras muchas representaciones de lo divino.
El edificio del templo actual fue construido en 1998 y remodelado e inaugurado como templo en 2008. La deidad original era Sri Ranganath acostado en Adishesha, pero era de cemento y realizar abhishekam era muy incómodo. Por eso, Guruji inauguró en 2017 una nueva murti, en piedra, de Sri Ranganath. La colocó un poco más centrada, de forma que los pujaris pudieran realizar el abhishekam más cómodamente. Como en otros muchos de los templos de Guruji, el de Rose Hill también está lleno de otras deidades a las que venerar como Radha-Krishna, Durga, Shirdi Sai Baba, Lakshmi, Narasimha, Hanuman, Kali y Shiva.
Las costumbres del templo son sencillas. Por la mañana, todos los días hay oraciones, a las que cada vez se une más gente. Guruji pidió también a los devotos locales que cantaran, los sábados, el Sri-Vishnusahasranama. ¡Así que empezaron a ensayarlo! También animó a todos a leer el Bhagavad Gita y les explicó la importancia de transformar la mente a través de las palabras del Maestro y de las escrituras. Escuchar satsangs es también una buena forma de purificar nuestra mente.
Una de las noches, después del abhishekam a Giridhari, Guruji se mostró muy severo con nosotros. El templo acababa de recibir una cantidad muy pequeña de prasad de los devotos, y esto molestó a Guruji. Nos recordó la cantidad de tiempo y de dinero que gastamos en nosotros: ropa, maquillaje, perfumes y cualquier otro asunto cotidiano. Y cuando se trata de complacer a Dios, ofreciéndole nuestra dedicación, de repente nos parece demasiado esfuerzo y no lo hacemos. Así que enfatizó la necesidad de cambiar esta actitud, de enfocarnos más en Dios y menos en nosotros mismos.
Durante el pequeño descanso que tuvimos entre el Gita Jayanti y las celebraciones de Año Nuevo, Guruji quiso enseñarnos un poco los alrededores. Quería seguir con sus paseos diarios, así que fuimos a las montañas cercanas y luego al mar.
Otro de los días, íbamos a comprar ropa para nuestras deidades y para el templo de Shree Peetha Nilaya y nos detuvimos a visitar Port Louis, en el centro de la isla, que fue donde tuvo lugar la revolución por la independencia de Isla Mauricio. Todos allí parecían estar muy relajados, como si la paranoia actual del resto del mundo no fuera con ellos.
Los devotos de Mauricio están muy contentos de tener aquí a Guruji. Van al templo un rato cada día y pasan allí tiempo cantando bhajans. Son muy respetuosos con Guruji y algunos de ellos han comenzado a compartir con Él anécdotas y recuerdos de la infancia. Un amigo de la escuela nos comentó: «Una cosa que nunca ha cambiado en Él es su devoción por Dios». Y nos contó una bella historia que ocurrió una noche en la que Guruji estaba en su casa. Era ya muy tarde y estaba todo muy oscuro, pero en la habitación había una foto de Shiva y de Parvati. Y se le ocurrió preguntar a Guruji si creía que las deidades los podían ver. En ese mismo instante una chispa, muy nítida y brillante, apareció en los ojos de Shiva. Y Guruji contestó: «Ves, están ahí. Dios está escuchando».
