31 de diciembre de 2020

SIGUIENDO AL MAESTRO | ISLA MAURICIO 2020-21

De regreso de Port Louis paramos a comer algo. El puesto en el que nos detuvimos no parecía gran cosa. Era pequeño, de metal y se encontraba frente a una construcción abandonada. La sorpresa fue que el hombre que lo atendía, en el que descubrimos una increíble humildad, era el padre de Guruji.

Unas noches antes le habíamos preguntado a Guruji que porqué su padre no pasaba más tiempo con nosotros. Y Guruji nos contestó que era muy tímido. Esa era la razón. Así que aprovechamos este encuentro para conocer un poco más sobre él y sobre Guruji.

Nos preparó una comida maravillosa y nos envolvió una ración adicional para que se la lleváramos a Guruji. Nos enteramos de que durante 42 años había estado realizando su dharma mundano con pasión y dedicación. Y nos sorprendió profundamente su gran humildad.

El resto del día no dejamos de dar vueltas a algo que Guruji nos había comentado acerca de Sus padres: que habían hecho muchas penitencias, en vidas pasadas, solo para tenerlo como hijo en esta encarnación. 

Al día siguiente nos levantamos con tranquilidad. Sin prisa. Era la víspera de Año Nuevo y esa mañana Guruji quería tomarse su tiempo. Pidió el equipo para limpiar Su habitación y se detuvo en el pasillo para elogiar el collar de Tulsi de alguien.

Dijo: «El mala y el tilak protegen al devoto, pero cuando os quitáis el mala os debilitáis porque el mundo exterior os distrae. Y a los devotos, maya les ataca con más fuerza y les intenta arrastrar hacia abajo. Pero Tulsi os protege. Aún siendo simple madera, es Tulsi. Ella os protegerá y no permitirá que os pase nada». 

Hay una devota que no viene al templo con frecuencia porque vive en el otro extremo de la isla. Sin embargo, desde hacía mucho tiempo, tenía planeado venir al darshan de Guruji. Pero en el último momento, a su esposo le surgió un problema laboral que no pudo evitar y que lo dejó exhausto. Además era su cumpleaños, así que decidió anular la visita a Rose Hill y al darshan de Guruji. Su esposa le insistió mucho y consiguió convencerle de que fueran, con el pretexto de que probablemente Guruji podría aliviarle y ayudarle a recuperar la energía. Así que el hombre cambió de opinión, e hizo el viaje con su esposa. Sin embargo, estaba tan agotado que tuvo que ir a tomar un descanso y a echarse una siesta en el coche.  Pero tan pronto como regresó a la sala, Guruji preguntó por el «hombre que cumple años».

El hombre le miró completamente sorprendido y muy emocionado. Guruji le ofreció un pastel de cumpleaños, bellamente decorado y hecho especialmente para él. De la emoción comenzó a temblar, aún incrédulo por lo que estaba sucediendo y profundamente conmovido. Temblaba tanto de la emoción que la esposa tuvo que conducir todo el camino de vuelta a casa, porque no era capaz ni de sujetar el volante. 

Qué hermoso es ver lo que sucede cuando alguien antepone a Dios, y en lugar de hacer caso a la mente, decide no perder ni una sola oportunidad de verle. ¡Ese es realmente el verdadero cumpleaños y merece la pena disfrutarlo!

Durante el almuerzo, Guruji decidió adelantar el programa de la noche, empezando a las 19 h y no a las 21h como habíamos planeado inicialmente. Así que tuvimos que organizar las cosas un poco más rápido. Guruji estaba de muy buen humor y comenzó a pintar los ojos a los chicos. No estábamos seguros de sí parecíamos matajis, boxeadores o simplemente súper cansados.

Después de pintarnos corrió hacia la sala para dar el darshan, y volvió a hablar sobre la belleza de 2020. Nos recordó que recibimos más darshans que nunca, más satsangs de los que jamás podremos escuchar en los próximos años y mucho más tiempo disponible para ir hacia nuestro interior.

Después del darshan regresó para anunciar brevemente la peregrinación a Mauricio que tendrá lugar en marzo y aseguró que la inscripción se abriría en una semana. En privado nos dijo: «Este será un viaje que cambiará sus vidas para siempre».

Bailamos como locos durante las celebraciones, abrazándonos y corriendo de un lado a otro de forma caótica. Las jóvenes matajis de Mauricio interpretaron a las gopis, imitaron a Krishna tocando la flauta y contando las historias de Su vida con las manos. Aquí el mundo es completamente diferente. Sin distanciamiento social, sin restricciones y sin límites a la música. Todo era amor, alegría y diversión.

«Es bueno que estéis aquí», dijo Guruji varias veces a diferentes personas. 

Pasada la medianoche subimos a la azotea. Allí Mauricio se nos reveló como la isla de los 1000 cohetes. ¡Dondequiera que miráramos había fuegos artificiales! Nos dejó a todos asustados y llenos de alegría a la vez. Guruji parecía más fascinado de lo que jamás le habíamos visto en Shree Peetha Nilaya.

Fue la forma más increíble de iniciar el Año Nuevo.

¡Estad atentos a las próximas publicaciones mientras «Seguimos al Maestro» en una peregrinación hacia lo Divino!

¡Jai Gurudev!

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