De todos los grandes bhaktas, Sudama es alguien a quien recurrimos con frecuencia. Tal vez sea porque pasó la mayor parte de su vida separado físicamente de Krishna. Tal vez sea porque nos inspira su inquebrantable devoción frente a muchos y continuos desafíos. Tal vez porque es una de las pocas historias, que al contarla, hace que los ojos de Guruji se llenen de lágrimas. Cualquiera que sea la razón, la historia de Sudama permanece en nuestros corazones, llamándonos a desarrollar esa amistad y fe inquebrantable en el Señor.

En la vida de Sudama, podemos ver cómo el Señor no puede negarse a nadie que lo ama, y cómo correrá hacia aquellos que caminan hacia Él. 

EXTRACTO DEL COMENTARIO DE PARAMAHAMSA VISHWANANDA SOBRE EL SRIMAD BHAGAVATAM

 

Cuando Krishna salió corriendo de Su palacio, todos se fijaron en Él. En ese momento, Sudama vio a Krishna corriendo hacia él y se quedó allí con las manos juntas, pues no sabía qué hacer. Tan pronto como los guardias vieron a Krishna, se pusieron erguidos. Cuando Krishna vio a Sudama, se llenó de tanto amor que comenzó a llorar. Su amigo de toda la vida estaba allí. Krishna abrazó a Sudama en un abrazo amoroso. Él lloraba por Sudama y Sudama lloranba por Él. Todos los miraban con asombro. El tiempo se detuvo mintras presenciaban la verdadera amistad del Señor.

Krishna tomó al delgado Sudama en Sus brazos y lo llevó al interior de Su palacio. Allí puso a Sudama en el trono. Rukmini estaba desconcertada por lo que estaba sucediendo. Se preguntaba: «¿Quién es este privilegiado que está sentado en el trono del Señor?». Sudama sentía una gran alegría. De acuerdo con la costumbre ‘atithi devo bhava’ (el invitado es Dios), Krishna inmediatamente le pidió a su reina: «¡Trae el plato de oración!». Tal Amor había entre Krishna y Sudama que desconcertó a todos, incluso a Rukmini. Todos lo estaban viendo, pero no comprendían lo que pasaba. Y Rukmini no se atrevía a preguntarle a Krishna al respecto. Ella simplemente se limitó a siguir en silencio lo que Krishna estaba haciendo. Krishna abanicó a Sudama y le ofreció algunos refrescos. Luego le pidió: «Toma una ducha, vístete y hablaremos después». Sudama siguió las instrucciones de Krishna. Después, llegó la hora de cenar y Krishna sirvió a Sudama. ¡Incluso alimentó a Sudama con sus propias manos! Rukmini dijo: «¡¿A nosotros no nos alimentas, pero estás alimentando a Sudama?!». Las ocho esposas principales de Krishna estaban sorprendidas y asombradas al ver esto, y dijeron: «¿Qué amor tiene el Señor por Sus amigos? ¡Nosotras, Sus esposas, ¡ni siquiera recibimos tal Amor!». Al observar la amistad entre Krishna y Sudama, fueron conscientes de que este Sudama estaba realmente bendecido.

Aprende más acerca del bhakti de Sudama en nuestros próximos cursos de canto védico. Uno de los versos que aprenderás es el 10.80.6. del Śrīmad Bhāgavatam.
śrī-śuka uvāca
kṛṣṇasyāsīt sakhā kaścid
brāhmaṇo brahma-vittamaḥ |
virakta indriyārtheṣu
praśāntātmā jitendriyaḥ ||

 

Sri Suka dijo: Existía un cierto amigo de Krishna, un brahmán muy versado en los Vedas, quien, con una mente en paz y con control de sus sentidos, estaba desapegado de los objetos de los sentidos.

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