Escrito por: Achala

“Escucha el silencio. Tiene mucho que decir”.

Rumi

Piensa en un momento de tu vida en el que tienes alguna pregunta importante que hacer. ¿Cuál es tu primer instinto? ¿Dónde buscas tus respuestas? Tristemente, en estos momentos, la mayoría de las personas responderán a Google. O, quizás, YouTube.

En el pasado lejano, en los tiempos de los antiguos rishis y sabios, cuando la gente todavía vivía en sintonía con la naturaleza, lejos del ruido externo de nuestro mundo moderno, siempre que un yogui tenía una pregunta importante que hacer, ¿Qué hacía? Encontraba un lugar silencioso, bajo un árbol o tal vez cerca de un arroyo… y meditaba.

En nuestros tiempos, hemos olvidado completamente el hábito de la meditación. La meditación, no solo como una más de nuestras rutinas diarias, sino como una forma de reconectarnos con nuestro ser verdadero y elevado. Ya ni siquiera sabemos lo que significa la palabra «meditación». La mayoría de la gente la asocia con algún proceso de pensamiento, mientras que la verdadera meditación es una ausencia total de pensamiento.

Parece que muchos de nosotros hemos olvidado este hábito divino de sumergirnos en lo profundo de nosotros mismos, siempre que tenemos algunas preguntas profundas que hacer. En su lugar, estamos tratando de obtener las respuestas de Internet. Buscamos las respuestas en Google, preguntamos a los «expertos» y «gurús» en Facebook o YouTube. ¿Pero cómo sabes que alguno de los «expertos» tiene las respuestas correctas para ti? Lo que es cierto para otra persona, no siempre tiene que ser cierto o beneficioso para ti.

Me di cuenta del alcance de este hábito malsano de «googlear» las respuestas cuando empecé mi propio canal de YouTube a principios de este año. De repente, solo porque estás en las redes sociales, la gente empieza a percibirte como una especie de experto, o la persona a la que pueden hacer literalmente cualquier pregunta: empezando por preguntas filosóficas profundas y terminando con las personales. Como si significara algo en nuestros tiempos tener tu propio canal de YouTube. ¿De dónde sacamos este hábito de buscar respuestas importantes fuera de nosotros mismos?

Quizás es una especie de pereza espiritual. Ya ni siquiera nos molestamos en esforzarnos por encontrar nuestras propias respuestas. En su lugar, encontramos más fácil publicar nuestra pregunta en cualquier foro, y esperamos que una respuesta «fácil» venga de alguien más. Sin embargo, ¿Cómo haremos crecer nuestra propia intuición de esta manera? ¿Cómo vamos a cultivar nuestra propia sabiduría interior y la inteligencia divina? ¿Cómo experimentaremos la guía divina?

Recuerdo que cuando acabo de conocer a Guruji, le hacía muchas preguntas al principio. Él era verdaderamente paciente e infinitamente amable al responderlas. Pero antes de que me diera una respuesta, a menudo preguntaba: «¿Y qué sientes?» De esta manera, me enseñó a intentar siempre esforzarme por encontrar la respuesta antes de hacer cualquier pregunta. Y lo que realmente me ayudó con eso es Atma Kriya Yoga.

Atma Kriya Yoga no solo calma tu mente y la lleva de vuelta al silencio, sino que te reconecta con tu verdadero ser superior, donde todas las respuestas están siempre presentes. Cuando permaneces un tiempo en silencio, después de tu práctica de Atma Kriya Yoga, a menudo no necesitas hacer ninguna pregunta – la respuesta surgirá por sí misma cuando llegue el momento adecuado. Es a menudo en este silencio después de nuestra meditación Kriya, que podemos experimentar las más profundas visiones – por eso merece tanto la pena permanecer en silencio durante algún tiempo después de terminar tu práctica de Atma Kriya.

Y la próxima vez, cuando tengas una duda o una pregunta en tu mente, trata de ir a la naturaleza, estar allí en silencio por un momento. Mantén tu mente en calma, escucha tu respiración y los latidos de tu corazón, y conéctate con la Divinidad interior. Allí, en el centro de tu corazón, se encuentra la más profunda sabiduría – y es accesible para todos. De forma gratuita.

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