27 de noviembre de 2019

Escrito por: Bhakti Marga

Ocuparse de la mente ES espiritualidad. Lo que hacemos y cómo tratamos con la mente se relaciona directamente con nuestra capacidad de experimentar el espíritu, y ser conscientes de nuestro verdadero Ser. La mente es tanto el mayor enemigo como el mejor amigo, y controlando la mente, podemos experimentar la imperecedera dicha inherente a la consciencia de nuestro Ser.

Para ello, se dice que la mente debe ser como una llama constante en un lugar sin viento. A medida que calmamos nuestra mente, nos superamos y actuamos en consonancia con nuestra naturaleza superior, también nos elevamos por encima de la dualidad, las condiciones del mundo material y la propia mente. En lugar de quedarse atrapada en los ciclos del mundo material y en la interminable búsqueda de la satisfacción de los sentidos, la mente se utiliza como una herramienta para elevarse hacia lo Divino. Y cuando nos establecemos en la Divinidad, nos sentimos verdaderamente satisfechos.

¿Por qué la mente es un tema tan relevante en la espiritualidad? ¿Por qué es tan importante calmar la mente?

EL PROPÓSITO DE LA MENTE

 

Para entender por qué la mente es importante, primero debemos entender su propósito. El propósito de la mente es interactuar con el mundo material. Vivimos en la Tierra, tenemos cuerpos materiales, una mente y nuestro intelecto. Usamos todas estas cosas para progresar y para elevarnos en el amor y tomar consciencia de lo Divino.

La mente es flexible y está sujeta a cambios. Percibimos y experimentamos las cosas de manera diferente dependiendo de dónde dirigimos nuestra mente. En la espiritualidad, hablamos mucho de la importancia de cambiar el estado de nuestra mente, pero ¿por qué importa eso? ¿Cómo funciona la mente? ¿Cómo hacemos para cambiar nuestra mente?

Cambiar nuestra mente es importante porque lo que enfocamos se convierte en nuestra realidad. Por ejemplo, podemos ser una persona increíblemente exitosa y saludable, rodeada de otras personas exitosas y saludables; sin embargo, podemos elegir centrarnos en el sufrimiento. Todavía vemos nuestros deseos mundanos, esperanzas y sueños sin cumplir. Podemos ver que, a pesar de tener éxito, queremos una profesión o habilidades o una vida totalmente diferente. Por otra parte, hay personas que parecen tener muy poco pero que viven con la sonrisa en sus rostros cada día. ¿Por qué es eso? Porque eligen ser felices. Enfocan su mente en cosas que son positivas.

¿Podemos elegir ser felices? Sí, pero esto llevará tiempo de práctica, ya que requiere desarrollar un estado mental diferente. La mente se sintonizará y se formará de acuerdo a lo que se enfoque. Nuestros sentidos y la percepción solo pueden operar y comprometerse con el mundo material. Para sentirnos satisfechos, debemos llenar nuestra mente con cosas que no se agoten. Esto significa que debemos llenar nuestra mente con el infinito, para enfocarnos en el amor, el espíritu y lo Divino. Estas son cosas infinitas y eternas. La mente tomará entonces la forma del Amor, de lo Divino. Al final se convertirá en la propia Divinidad.

 

4 PARTES DE LA MENTE

 

La mente tiene cuatro partes: manas, citta, ahankara y buddhi.

Manas es la capacidad de la mente para percibir, responde a los estímulos, hace asociaciones, se relaciona con cosas o experiencias y saca conclusiones. También pone el pensamiento en acción.

Citta es como un lago de experiencia. Todos los pensamientos, acciones e impresiones que hemos experimentado llenan este lago. Este lago es utilizado por ahankara y buddhi para diferentes fines.

A veces citta se usa para recordar cosas y juntar experiencias para formular nuevos pensamientos o imaginaciones. Puede perturbarse y saltar rápidamente de memoria a memoria o de imaginación a imaginación. Citta en sí misma puede convertirse en habitual y crear samskaras, impresiones profundas que condicionan la mente para operar de cierta manera. Los deseos se crean aquí. Lo que ponemos en citta moldea fuertemente la forma en que reaccionamos a los estímulos.

Por ejemplo, si nos muerde un perro cuando somos jóvenes, puede dejarnos una cicatriz emocional para el resto de nuestra vida. Podemos tener miedo cada vez que nos acercamos a los perros debido a esa experiencia anterior. La mente respondería a los estímulos de ver a un perro y citta produciría el recuerdo de haber sido herido por un perro. Este miedo a los perros se refuerza cuanto más pensamos en el miedo.

Para revertir o cambiar este miedo a los perros, debemos pasar por experiencias que nos muestren que hay perros que no nos harán daño. Esto puede ser más difícil si nos hemos condicionado a creer que no es cierto, incluso si todas las pruebas nos muestran que claramente lo es.

Esto nos muestra el poder de la mente y la dificultad en eliminar las impresiones profundas y los hábitos de la mente. Nos recuerda la importancia de lo que ponemos en nuestras mentes. Cuantas más cosas divinas ponemos en nuestra citta, más recordamos lo Divino y nos volvemos divinos. Cada pensamiento, emoción, acción y reacción se hará más y más divino a medida que nos enfoquemos más y más en lo Divino.

Ahankara es nuestra falsa identidad del ego. Es la parte de nosotros que nos orienta de forma egoísta y nos auto preserva. Sin embargo, el proceso de entrega requiere que nos entreguemos a Dios y nos pongamos a sus pies. Poner humildemente el amor y el servicio por delante del interés propio mata esta falsa identidad. Al someter esta falsa identidad del ego, podemos ver más de nuestra verdadera y más alta naturaleza como alma y amor.

Buddhi, por otro lado, es sabiduría. Es la sabiduría del alma que llega a nosotros en forma de sentimientos verdaderos y puros. Es como la línea telefónica desde nuestro corazón hasta nuestra alma. Esa línea a veces puede estar llena de interferencias y ruido de fondo. Pero si nos sintonizamos con esa profunda intuición, podemos ser guiados hacia nuestra naturaleza superior con más claridad. Podemos actuar de acuerdo con nuestra naturaleza superior en lugar de con nuestro ego. A menudo se dice que este buddhi, esta sabiduría, es en realidad nuestra intuición. Nuestra intuición se siente. Es el primer sentimiento que tenemos antes de que la mente se involucre, evalúe y concluya. Se necesita aplomo, discriminación, sensibilidad y atención para sentir y sentirse seguro, tener pocas dudas sobre lo que se siente y actuar en consecuencia. En cierto modo, actuar de acuerdo con el buddhi es como subir una escalera hacia nuestro verdadero Yo.

 

CÓMO CAMBIAR LA MENTE

 

Debe entenderse que ahankara y buddhi son como dos lentes separadas a través de las cuales vemos el mundo. Actuar de acuerdo con buddhi, que es la sabiduría del amor, del alma, es desinteresado y está al servicio de nuestra relación con Dios. Ahankara, por otro lado, es completamente egoísta. Actúa puramente para la gratificación a corto plazo de los sentidos.

Ahora, cualquier lente que usemos, nuestro ahankara o buddhi llega a citta y usa lo que sea que esté allí que lo apoye.

Tenemos control sobre lo que ponemos dentro de nuestra mente. Debemos rodearnos de lo Divino y de la positividad para que nuestros recuerdos, nuestra memoria y nuestro estado de ánimo sean cada vez más positivos y divinos. La mente de esta manera se vuelve más tranquila y al estar más calmados, podemos sentir nuestra verdadera intuición que tiene su origen en buddhi, en la sabiduría. De esta manera, podemos actuar con la lente de buddhi, en lugar de con la efímera satisfacción de nuestra identidad del ego, ahankara.

Cuando nos observamos a nosotros mismos, podemos ver que citta está produciendo cosas de forma natural. Por ejemplo, durante la meditación, la gente a menudo tiene cosas que «aparecen» en su cabeza. Bueno, ahankara agita citta para encontrar algo que nos distraiga de nuestro buddhi y le dé más fuerza a ahankara. Escarba y se basa en la información almacenada allí para apoyar y en última instancia, evitar la muerte de ahankara.

Ahankara tiene una motivación egoísta, se auto preserva y se sirve a sí mismo. Sin embargo, tenemos la oportunidad de controlar nuestra mente y rodearnos de positividad. Nuestra citta, como un disco duro, se llena de buenos recuerdos e información en lugar de material sin valor o inútil. En los momentos en que nuestro ahankara busca su apoyo, tener citta llena de recuerdos y hábitos positivos puede ayudar a derrotar a ahankara. Al poner más y más información y experiencia positiva en nuestra citta, el mecanismo de defensa de ahankara, esta agitada distracción, tiene más posibilidades de encontrar solo algo positivo en lugar de algo negativo.

Además de este «disco duro», nuestra citta también tiene algo como la memoria RAM de un ordenador, que contiene la información más accesible. Nuestras experiencias más recientes se guardan aquí, como qué película acabamos de ver anoche, o qué canciones estuvimos escuchando hoy, qué conversación acabamos de tener por teléfono. Los recuerdos más frescos son los que más prevalecen en nuestras mentes. Y cuanto más positivos y sobre la Divinidad sean esos recuerdos, mayor será la probabilidad de que nuestra mente recuerde la Divinidad y esté más en el amor y con una tendencia positiva. Así es mucho más difícil que ahankara tome el control y deje a buddhi olvidado.

Lo que enfocamos y ponemos en nuestra mente moldea la forma en que pensamos y actuamos. Así es como funciona la mente y la forma en que podemos alterar y cambiar nuestra mente. De esta manera nos alejamos de la negatividad, la falsedad y el sufrimiento y en su lugar llenamos la mente con el Amor Divino.

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