Si ponéis a mil personas en la misma habitación y les preguntáis: «¿Cómo experimentas tú a Dios?», seguramente recibiréis mil respuestas diferentes. Cada uno tendrá sus propias experiencias de fe, amor y confianza. Tendrán su propia manera de conocer y relacionarse con Dios.

A veces Él viene a nosotros de formas aparentemente sencillas, ofreciéndonos momentos en los que podemos sentir Su presencia con mucha claridad. Otras veces, Él viene a nosotros a lo grande y lo llamamos milagro. Así como Él viene a nosotros, Él nos pide también que demos un paso hacia Él, que también hagamos nuestro esfuerzo en esa relación, tal como vamos a ver en la siguiente historia de amor a Krishna de uno de nuestros pujaris residentes.

Mukundananda nos ha compartido:

“Antes del día de Katyayani de Navaratri, leí por casualidad un capítulo sobre el Rasa-lila y la penitencia y las oraciones que las gopis le hacían a Katyayani-devi para que ella pudiera traerles a Krishna. Me sentí realmente inspirado por las gopis, ya que este es también un profundo deseo romántico mío, pero ¿qué podía hacer yo como penitencia para obtener tal bendición? Al día siguiente, el día de Katyayani, el satsang de Swami Keshava, en las oraciones matutinas, acerca de las gopis y sus oraciones, fue realmente inspirador para mí y me hizo tomar, de inmediato, la decisión a ayunar ese día. Nunca había ayunado antes y nunca había tenido la menor intención de ayunar, así que lo hice por ella y lo hice por Krishna. Por la noche, fui a la carpa para recibir el darshan de Katyayani y le ofrecí mi ayuno a ella para que me mostrara a Krishna. Eso era todo lo que yo quería.

La noche terminó y al día siguiente, frecuentemente, pensé para mí que, tal vez mi oración no era verdadera y tal vez mi ayuno no era lo suficientemente bueno o no se hacía de manera adecuada. A la mañana siguiente, ¡los pies de Krishna aparecieron frente a nuestros ojos! Había unas huellas claras en la toalla de la puja que estaba allí, en el mismo Bhutabhrteshwarnath Mandir, e inmediatamente lo asocié con mi oración a Ma. Pero, por supuesto, sin la confirmación de Guruji, no quería sacar más conclusiones. Cuando Guruji dijo que los pies no eran de Ma sino de Krishna, le hablé de mi oración a Ma y me dijo que sí, ¡Katyayani había respondido a mi oración y me había mostrado a Krishna! Es hermoso lo que puede hacer nuestro amor por Ellos, las barreras que puede romper. Ma siempre es muy misericordiosa y responde a todas nuestras oraciones. Espero que esta experiencia inspire a todos, tanto como mi amor a Krishna me inspira a rezar por Él».

Nuestra relación con Dios tiene tal profundidad e intimidad que, ante tal proximidad, ni Él puede siquiera distanciarse de Su bhakta.

Paramahamsa Vishwananda

Quizás ahí reside la misericordia del Señor. Él responde directa y rápidamente a nuestras oraciones más inocentes, sencillas y honestas.

La historia de Mukundananda se publicó originalmente en el boletín “Radha-Krishna Serve a Deity” (Radha-Krishna Sirve a una Deidad). 

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