INAUGURACIÓN DEL MANDIR DE PANDURANGA EN EL ASHRAM SHREE PEETHA NILAYA. 14 DE ABRIL DE 2019.

 

En la ceremonia de inauguración del nuevo mandir de Panduranga, en Shree Peetha Nilaya, Paramahamsa Vishwananda dió una profunda charla. En ella Gurudev habló sobre el significado del templo, sobre lo que significa el karma, sobre el plan del Señor y sobre las invisibles formas con las que Dios opera en nuestras vidas.

IMÁGENES DE LA INAUGURACIÓN DEL MANDIR DE PANDURANGA 2019

 

¡Jai Gurudev!

Que la bendición de Panduranga y de Rukmini esté con todos vosotros, y especialmente con aquellos que han contribuido en hacer este templo.

Veréis, construir un templo no es el objetivo de todos. No todo el mundo tiene la gracia de poder participar en su construcción. Un templo es un lugar donde el Señor reside. Hoy mismo celebramos Ram Navami, ¿verdad? Y Rama es un recordatorio del templo interior. ‘Ra’ significa templo y ‘ma’ significa interior. Así que Rama significa algo que está adentro. Así que, este auspicioso día de la inauguración de este hermoso templo de Panduranga y de Rukmini, es también un recordatorio de ese otro templo que tenéis dentro de vosotros.

Rama Mismo es un recordatorio de vuestro templo interior.

Paramahamsa Vishwananda

Puede que no sintáis lo que tenéis dentro de vosotros, que no sepáis siquiera que lo tenéis; pero está ahí. Debido a vuestra punya habéis tenido la gracia de poder participar. Es la gracia que Bhagavan da a Sus devotos; es la gracia que el Señor planea mucho antes de que nazcáis en esta vida. No creáis que las cosas os suceden al azar. Ni creáis que sois vosotros los que tenéis el control de lo que sucede. No, no es así; aquí es donde el ser humano se equivoca. Dios os da esa opción, ¿sabéis? Os deja creerlo. Él juega con vosotros. Os hace pensar que tenéis el control, pero en realidad es Él el que lo controla todo, y hace todo lo posible para atraeros hacia Él. Hace todo para que vuestra mente se concentre en Él. Pero para que eso suceda tenéis que quererlo. Y Él nunca os va a obligar a quererlo.

Cuando realmente queréis algo, hacéis cualquier cosa para conseguirlo, ¿verdad? De la misma forma, Él hizo que los italianos construyeran este maravilloso templo, y a todos vosotros os dio la posibilidad de participar. Pero todo esto no es para Él, realmente es para vosotros mismos. Es para que recordéis que lo más importante de todo es que Él Señor está siempre con vosotros. Como ya he dicho, Panduranga es el Señor de la alegría. No hay desdicha en Él. La desgracia solo está en vuestra mente. Cuando buscáis la desgracia, os encontráis con ella. Y si buscáis un problema, lo creareis ¡Incluso aunque este no exista realmente! Así que cuando Él ve que queréis problemas, pide a Su querida hermana Maha-maya que os ayude y que os los de.

¿Sabéis cómo? Pidiendo a Su hermana que os ensombrezca. No porque sea malicioso ni porque quiera haceros daño. No. ¡Es mucho más simple que eso ¡Es porque sois estúpidos! Simplemente quiere recordaros lo estúpidos que sois.

Panduranga es el Señor de la alegría y de la felicidad eterna.

Paramahamsa Vishwananda

Cuando Él se da a Sí Mismo pero vosotros le negáis, le decís que no porque preferís maya, Él os dice: «¡De acuerdo, toma maya!». ¿Pero cuánto tiempo creéis que vais a disfrutar de eso? Él os está diciendo que la vida es alegría. Pero la verdadera alegría no está limitada. La verdadera alegría es permanente. Y Él quiere daros esa alegría eterna.

Así que este Señor de la alegría, este Señor de la felicidad, lo que quiere es daros la alegría y la felicidad eternas. Y os quiere completamente para Él. No quiere solo una parte de vosotros. Dar solo una parte de uno es muy humano. Le queréis a Él, pero no sois del todo sinceros en vuestro amor. ¡Le queréis, PERO! Hay muchas cosas que ponéis por delante de vuestro deseo por Él. ¡Queréis tantas cosas! Queréis cosas materiales, queréis tener comodidades, queréis tener una buena relación, un buen esposo o una buena esposa. Y unos buenos hijos. Y Bhagavan se queda al final de toda esta lista.

Pero Él, a aquellos que le pertenecen, les recuerda continuamente: «Oye, ¿cuándo vas a despertar? Ahora estás durmiendo en maya, ¿pero durante cuánto tiempo vas a seguir así?».

Con esta mente limitada, y apegada a las cosas, nunca seréis felices. Y Él quiere que seáis felices, felices eternamente. ¿Pero vosotros queréis ser eternamente felices? ¿Sabéis lo que significa la felicidad eterna? Solo conocéis lo limitado. Pero Panduranga quiere daros alegría y Amor eterno. Y eso es lo que Él da. Si observáis a todos los santos que le han alcanzado, Él es Leela-dhari. Él se siente tan amado por Su devoto que viene, en silencio, a servirle. Y lo hace muy discretamente, sin mostrar lo que realmente está haciendo. Pero como personas nos gusta ver las cosas, ¿verdad? Cuando hacemos algo, nos gusta ver el resultado, [risas] Pero Su resultado está oculto. Aquellos que realmente lo anhelan no necesitan ese resultado externo, porque saben que lo alcanzarán. Es la certeza que Él prometió en el Gita. Y, aún hoy, no se desvía de aquella promesa. Es posible que hayáis vivido millones de vidas, ¿pero cuán misericordioso es Él para recordároslo? ¿Mmm? Y aún así, seguís dormidos.

Hoy celebramos 9.578 años del nacimiento de Rama. Es mucho tiempo ¿verdad? Y, todavía hoy, Su vida se sigue recordando. ¿Por qué creéis que es? ¿Porque era bueno? ¿Porque era Dios encarnado? ¿Porque fue a matar a Ravana y a salvar a Su esposa? ¡No, no es por nada de eso! Celebramos Su cumpleaños, incluso después de tantos años, como un recordatorio. Para lo que sea que vino a este mundo, vino como un recordatorio para la humanidad.

Por eso, incluso ahora, en la India o en cualquier otro lugar, dondequiera que se lea el Ramacharitamanas y se profundice en él, simplemente recitar el Nombre de Rama puede hacer que uno cruce el océano del samsara. Simplemente eso: ¡Rama! Esto es lo se dice en el Ramacharitamanas.

Conocéis bien a Valmiki, ¿no?, el que escribió el Ramayana. Antes de convertirse en un gran sabio, ¡Valmiki era un criminal! Mataba a todos los que pasaban por el bosque. ¡Así que, imaginaos cómo era!  Una vez pasó por allí un santo y Valmiki, saltando sobre él, le dijo: «¡Quiero matarte!»

El santo contestó: «¡Sí, mátame!»

¡Y eso le sorprendió! Todos los demás cuando iba a matarlos le gritaban: «¡Aaaaagh!», «¡No, no me mates!». Pero este le dijo: «Mátame». ¡Era algo extraño! Así que le preguntó: «¿Por qué no tienes miedo de que te mate?».

El santo dijo: «Bueno, sé que soy eterno, que mi atma es eterna, ¿por qué debería tenerle miedo a nada?».

Entonces el Señor le envió un sabio, que era Narada disfrazado. Narada le dijo: «Has estado continuamente robando y matando a mucha gente. ¿Para complacer a quién? ¿Para complacer a tu madre, a tu padre, a tu esposa y a tus hijos? Por todos estos actos has cometido un gran pecado y, por eso tu karma ahora es también muy pesado. Ve y pregúntales si ellos también compartirán tu karma. ¿Cuánto crees que te quieren? Tu madre te ama mucho, ¿verdad? ¿Pero crees que ella cargaría con tu karma o lo compartiría contigo?».

Él dijo: «Sí, mi madre me ama tanto que lo hará».

Entonces regresó a su tribu y le preguntó a su madre: «Mamá, tú me quieres mucho, ¿verdad? Siempre dices: «Eres la niña de mis ojos», «eres mi vida» y «eres mi todo». Eso es lo que dices de mí, ¿verdad? He robado y cometido muchos asesinatos por tu bien, para hacerte feliz. Para hacer feliz a papá, a mi mujer y a mis hijos. Ahora he conocido a un gran sabio y me ha contado algo sobre el karma que yo no sabía. Así que, como me amas tanto, te pregunto: ¿podrías quedarte con una parte de mi mal karma?».

Su madre le dijo: «Mi querido hijo, por mucho que yo te quiera, tendrás que pagar tú solo por todo lo que has hecho. Ese es tu karma. Yo no puedo tomar el tuyo. Cada uno tiene su propio karma». Valmiki se dirigió después a su padre y sucedió lo mismo. Acudió a todos los que le eran queridos y de todos obtuvo la misma respuesta.

Eso le impactó mucho. ¡Fue una enorme sorpresa!

Veréis, el karma es algo de lo que la gente no es consciente. Cuando en la vida todo va bien, uno no se da cuenta. Pero luego os atrapa. Aguarda el momento oportuno y, cuando no os lo esperáis, os atrapa. Y os abraza con tanta fuerza que no os deja respirar. Lo que le sucedió a Valmiki fue un recordatorio de que, «por mucho que yo pueda decir que amo a todos, y que ellos me aman, son solo simples palabras». Al hacerse consciente de eso dijo: «Debo salvarme a mí mismo. ¿Pero cómo voy yo a salvarme?».

Después de eso volvió al bosque y cayendo a los pies del sabio le imploró: «¿Qué puedo hacer para salvarme?»

El sabio le dijo: «Solo hay un Nombre que puede salvarte. Es el Nombre de Rama».

Él escuchaba Rama, sin embargo, debido a su karma y a sus muchos pecados, cuando intentaba pronunciar ese nombre decía «mara». No podía pronunciar el Nombre de Rama. Lo intentó y lo intentó, pero solo le salía «mara, mara”. Así una y otra vez.

Rama, como os dije, significa alegría eterna; ese templo interior dentro de cada uno de vosotros. Pero mara significa ‘asesino’. Y él solo podía pronunciar eso: «asesino, asesino, asesino». Debido a su punya negativa era lo único que salía de su boca. Era lo que recibía por culpa de sus actos. Ni siquiera podía pronunciar bien el Nombre de Ram. Pero por la gracia del sabio Narada disfrazado, le dijo: «Bien, sigue así cantando mara, mara, mara». Veis que si empezáis a cantar continuamente mara, mara, mara, mara, mara, mara…, se convierte en Rama, Rama, Rama, Rama. Entonces, de mara, de asesino, llegó a alcanzar la gracia del Señor y se convirtió en el que estaba destinado a escribir la vida de Sri Ram.

¿Veis el plan del Señor? De ser un criminal a convertirse en uno de los santos más importantes de la historia. ¿En manos de quién estaba eso? ¿Dependía de Valmiki o estaba en el plan, a largo plazo, de Bhagavan? Es siempre Su plan. Un plan para recordaros el Amor que os tiene y para que también recordéis vuestro amor hacia Él; vuestra relación con Él. Pero para que esto suceda, tenéis que hacer un esfuerzo. Sin esfuerzo, no se consigue. En cualquier relación, lo sabéis bien, siempre hay una especie de juego, ¿verdad? Y ese juego siempre requiere esfuerzo. Así que es importante que hagáis vuestra parte. Por eso se están creando templos. Por eso los santos son glorificados. Y deberíamos intentar no limitarnos. Deberíamos intentar, por una vez, ser lo que Él quiere de nosotros.

El Santo Gora Kumbhar

 

¡Hay tantos leelas maravillosos de Panduranga! Uno de los más hermosos ocurrió con el santo Gora Kumbhar.

¿Habéis oído hablar de él? Gora Kumbhar era alfarero. Hacía ollas. Así se ganaba la vida. Horneaba ollas todos los días y tenía una pequeña tienda junto con su esposa. Gora Kumbhar trabajaba cantando, absorto, el Nombre de Vitthala, el Nombre de Panduranga. Un día, antes de empezar a trabajar, su esposa le pidió que cuidara a su hijo pequeño de tres años. «Sí, sí, lo cuidaré», dijo él. Y la esposa, tranquila, se fue al río a lavar la ropa.

Gora Kumbhar se puso a trabajar mientras el niño jugaba por allí. Puso la arcilla y le agregó agua. En esa época, en el siglo XII, solían aplastar la arcilla con los pies para hacerla más suave. Así que, cantaba y al mismo tiempo aplastaba la arcilla con los pies. Su mente estaba tan absorta cantando el Nombre de Panduranga que no se dio cuenta de lo que sucedía a su alrededor; ni siquiera era consciente de lo que hacía su hijo. El hijo, gateando, se había caído a la zona donde él aplastaba la arcilla. Él no se dio ni cuenta, y, aplastando la arcilla, pisó y aplastó también a su hijo. Aplastó completamente al niño sin ser consciente de ello. Pasado un tiempo llegó su esposa, y al no ver al niño le llamó y le buscó por todas partes. La esposa preguntó a Gora Kumbhar: «¿Dónde está nuestro hijo? Le dejé aquí contigo cuando fui a lavar la ropa y ahora no está. Lo he buscado por todas partes, pero no le encuentro». Mientras hablaba con él, se dio cuenta de que la arcilla estaba roja, del mismo color rojo que la sangre. Y, en ese momento, vio la mano del niño. Y gritó con fuerza. El grito hizo que Gora Kumbhar volviera a su estado consciente y recobrara la normalidad. Y, solo en ese momento, se dio cuenta de que había aplastado a su hijo.

¿Qué podían hacer? Buscaron los restos del niño e hicieron una cremación. Y él, para castigarse a sí mismo por lo que había hecho, se partió los dos brazos. En ese estado, lógicamente, no podía trabajar.

Así que, en seis meses consumieron lo poco que tenían y se volvieron muy pobres. No tenían nada. Aún en esa situación Gora Kumbhar mantuvo su fe. A pesar de todo lo que les había ocurrido, su amor por Panduranga no cambió. Su esposa le regañaba continuamente: «Siempre estás diciendo Panduranga, Panduranga. ¿No ves que tu Panduranga ha matado a nuestro hijo? Por tu culpa, por recitar buscarSu Nombre, nuestro hijo ha muerto. ¡Estabas tan absorto en tu propio canto!».

¿Qué podía hacer él? Nada, no podía hacer nada. Pero su fe se mantuvo. Un buen día, tres años después, cuando ya eran tan pobres que hasta tenían que mendigar para comer, Panduranga y Rukmini se acercaron disfrazados y les dijeron: “Nos hemos enterado de que estáis buscando a alguien para trabajar en la tienda. Hemos venido a ayudaros».

Panduranga y Rukmini, ocultando su identidad, sirvieron a Gora Kumbhar durante todo un año. Un día, San Dnyaneshwar y Namdev, que estaban paseando por allí y que sabían que Panduranga y Rukmini estaban sirviendo a Gora Kumbhar, fueron e hicieron Hari Katha. Y así tuvieron darshan de ellos. Pero no querían que se quedaran allí en la aldea con Gora Kumbhar, así que le dijeron a este: «Por favor, vámonos de peregrinaje a Pandarpur; vayamos allí a tener darshan de Panduranga y Rukmini».

Gora Kumbhar pensó: «¡Es una muy buena idea! ¡Vámonos!». Y, al marcharse, les dijo a los otros dos: «Vosotros tendréis que cuidar de la tienda». «No te preocupes, nosotros nos ocuparemos de todo “, le contestaron ellos.

Pero, ¿cómo puede estar el Señor en un lugar donde no esté Su devoto? El Señor siempre está donde esté Su devoto, ¿no? Así que, cuando Gora Kumbhar se fue, Panduranga y Rukmini también desaparecieron. Siguieron a Namdev y a Dnyaneshwar hasta Pandarpur. En Pandarpur había kirtan y bhajans. Namdev, extasiado, cantaba y bailaba. Todos bailaban y, con las manos en alto cantaban: «Panduranga, Panduranga». Era tal el éxtasis de todos que Gora Kumbhar, cautivado por esa energía y por el bhava, instintivamente se levantó, comenzó a bailar, y levantó los brazos, que él mismo se había roto hacía tres años.

Al ver eso, todos ellos, tanto su esposa como el resto, se quedaron muy sorprendieron. Dijeron: «¡Es un milagro! ¡Le ha devuelto las manos a Gora Kumbhar!». Todos aplaudieron y cantaron aún más emocionados el Nombre de Panduranga. La esposa se puso frente a la deidad de Panduranga y le dijo: «Has devuelto las manos y los brazos a mi esposo. Por favor, si de verdad eres el Señor misericordioso, como todos dicen, te lo ruego, ¡devuélveme a mi hijo!».

En ese instante, justo detrás de Panduranga, apareció un niño de seis años. Ella, inmediatamente, le reconoció. Reconoció al hijo que había sido aplastado. Se lo habían llevado ellos y Rukmini le había cuidado durante esos tres años. Cuando apareció el niño, aparecieron también los dos ayudantes de la tienda. Y Gora Kumbhar les preguntó: «¿Por qué habéis abandonado la tienda? ¿Quién se ocupará de ella ahora?».

Entonces Namdev y Dnyaneshwar le dijeron: «Estos dos no son quienes creéis que son. Son, ni más ni menos, Rukmini y Panduranga».

Al escuchar que el Señor estuvo en su hogar sirviéndoles, que Bhagavan Mismo les estuvo sirviendo, sin saber qué decir cayeron inmediatamente a Sus Pies. Panduranga y Rukmini tomaron su verdadero aspecto y desaparecieron de nuevo en la vigraha.

Bhagavan os recuerda que no importa lo que suceda, bueno o malo, en vuestra vida porque Él siempre estará a vuestro lado.

Paramahamsa Vishwananda

¿Veis?, estos leelas son para recordaros que Bhagavan siempre está ahí. Es un recordatorio para que entendáis que no importa lo que suceda en vuestra vida, bueno o malo, porque Él siempre está a vuestro lado. Cuando os suceden cosas que consideráis buenas, muy a menudo os olvidáis de Él, pero Él no se olvida de vosotros. Y cuando os suceden cosas aparentemente malas, generalmente volvéis a Él. En realidad, las cosas malas son solo un recordatorio de que no existe ni malo ni bueno, como Él Mismo dijo. Cuando trascendéis esa mente de dualidad, cuando trascendéis esa mente que siempre juzga, lo que encontráis es solamente Su Amor. Nada más. Por eso Él, a los que le pertenecéis, os recuerda continuamente que ya sois Suyos. Podéis ir dónde queráis y hacer lo que queráis, pero si le pertenecéis a Él, Le pertenecéis. Y tarde o temprano os llamará. A lo mejor no lo hace de una manera agradable y que os guste. Porque Él tiene Su propia manera de hacer las cosas.

¿Sabéis cuánto os ama? Realmente desearía que lo supierais. Pero el caso es que no lo sabéis. Si supierais cuánto os ama … ¡guau!

¡Jai Gurudev!

CANTA ‘VITTHALA’ CON PARAMAHAMSA VISHWANANDA

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