
Jai Gurudev!
Mi nombre es Elena Casafranca, vivo en Las Palmas de Gran Canaria y quiero compartir con todos mi experiencia con Likhita Japa (escribir el Nombre Divino).
Unos días antes de empezar el confinamiento en España, dos amigos que viajaron a la India, me trajeron una libreta muy bonita que compraron en el Ashram Sathya Sai Gramma en Mudenahalli, ellos son devotos de Sai Baba y también de nuestro querido Guruji.
Cuando ví la libreta tan bonita y sabiendo que venía de un lugar tan especial pensé, «escribiré en ella cosas bonitas y realmente importantes». Cuando llegó el confinamiento sentí la necesidad de escribir en la libreta, pero, ¿qué podría escribir en ella?Enseguida me vino a la mente algo bonito y realmente importante, ¡mantras! Así fue como empecé a escribir diferentes mantras, (los mismos que recitábamos por videollamada de whatsApp, cada noche haciendo Japa varios amigos y devotos de Paramahamsa Vishwananda).
Empezó a engancharme el escribir y me relajaba muchísimo, verdaderamente disfrutaba de cada letra que escribía, utilizaba un bolígrafo de cuatro colores y adornaba la libreta con el símbolo del OM y con dibujos de florecillas y estrellitas. Cada día le dedicaba más tiempo, aprovechaba a escribir a la vez que escuchaba el Bhagavad Gita, o los Satsangs de Guruji de días anteriores y también en cualquier llamada telefónica que hacía o recibía, y la sensación era muy agradable, como cuando garabateamos en un papel mientras hablamos por teléfono, ¿quién no lo ha hecho alguna vez?
Pronto acabé esa libreta y quería seguir escribiendo, así que busqué más libretas que tenía en casa, que curiosamente también me habían regalado anteriormente otras personas, y ahí empecé a escribir solamente Om Namo Narayanaya, porque escuché decir a Guruji que hay mantras que tienen diferente vibración y no es recomendable mezclarlos. Tanto escribía que acababa con dolor en la mano y muñeca lo que me obligaba a descansar y a retomar al día siguiente, pero eran tantas las ganas de seguir escribiendo que decidí probar con la mano izquierda y al principio pensaba… «Uuufff escribir el Nombre Divino con tan mala letra igual no está bien”, por lo tanto tenía que concentrarme más y poner toda la atención en cada letra para hacerla lo mejor posible, ¡fue una gran terapia!, seguí practicando hasta que mejoró la letra y a día de hoy escribo con las dos manos, según me apetece.
Escribir Om Namo Narayanaya mientras lo canto o escucho las sagradas escrituras, satsangs o experiencias de devotos, me ayuda a estar más concentrada y la mente no se va tan facilmente, es una bonita forma de meditación, os animo a que lo probéis, sobre todo a aquellas personas que les gusta la escritura.
Bueno, pues aquí les dejo mi experiencia, así pasé el confinamiento, o mejor dicho, como dice una querida amiga, «el retiro hogareño». Parece ser que es muy posible que volvamos a un nuevo retiro hogareño, así que voy a asegurarme de tener varias libretas en casa.
Un abrazo para todos, mucho amor y positividad, como nos dice Guruji.
Jai Gurudev! Just Love!